El baile de las fronteras

El que tenga un mapa cualquiera lo puede donar a un museo porque seguramente está desactualizado. Los que somos aficionados a comprarlos nos hemos visto obligados a irlos descartando, a pesar de qué tan coloridos, portables y -la parte más grave- costosos hayan sido. La geografía del colegio enseñaba que los países quedaban en un sitio determinado y uno crecía pensando que esa era una realidad inamovible, un conocimiento que se aprendía de memoria, asumiendo que serviría para siempre. Pero lo cierto es que las fronteras se corren más rápidamente que lo que se acostumbra el mundo en asimilar cada nuevo dibujo.

Haz click en el siguiente enlace para seguir leyendo al respecto:

http://www.semana.com/opinion/articulo/el-baile-fronteras/120055-3

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